martes, 11 de agosto de 2015
martes, 10 de marzo de 2015
NOVENA A SAN JOSÉ
Oración
Inicial de todos los días
Hacer
la señal de la cruz.
Santísima
Trinidad, Padre Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas un solo Dios
verdadero, en quien creo y espero y a quien amo con todo mi corazón. Te doy
gracias por haber honrado sobre todos los santos a San José con la dignidad
incomparable de padre adoptivo de Jesús, Hijo de Dios, y esposo verdadero de
María, Madre de Dios. Ayúdame a honrarle y merecer su protección en vida y en
la hora de la muerte.
San
José patrón de la Iglesia ,
jefe de la Sagrada
Familia , te elijo por padre y protector en todo peligro y en
toda necesidad. Descubre a mi alma la pureza de tu corazón, tu santidad para
que la imite y tu amor para agradecerte y corresponderte. Enséñame a orar, tu
que eres maestro de oración y alcánzame de Jesús por María la gracia de vivir y
morir santamente. Amén.
Meditación
del día correspondiente
Hacer
Petición por la cual se ofrece la
Novena
Oración
Final de todos los días
¡ACUÉRDATE!
¡Acuérdate!
Oh castísimo esposo de la
Virgen María , dulce protector mío San José que jamás se ha
oído decir que ninguno de los que han invocado tu protección e implorado tu
auxilio, haya quedado sin consuelo! Animado con esta confianza, vengo a tu
presencia y me recomiendo fervorosamente a tu bondad. No desatiendas mis
súplicas, oh padre adoptivo del Redentor, antes bien acógelas propicio y
dígnate socorrerme con piedad. Amén.
Meditación
de cada día
Día
Primero: Fe de San José
La
fe es una virtud sobrenatural que nos inclina a creer todo lo que Dios ha
revelado y la Iglesia
nos propone. Es la virtud sobre la que se apoyan todas las demás virtudes, pues
sin ella no participamos de la vida de la gracia. San José creyó con una fe tan
viva que sólo la
Santísima Virgen pudo aventajarlo. Toda su vida fue
verdaderamente una vida de fe, un acto continuo de fe.
Día
Segundo: Fervor de San José
El
fervor es la prontitud de la voluntad en el servicio de Dios. San José, siervo
bueno y fiel, siempre vivió y trabajó por hacer con perfección y diligencia la
voluntad de Dios, aunque le ocasionara grandes sacrificios. Los que aman como San
José están dispuestos a sacrificar todo cuanto el Señor les pida.
Día
Tercero: Amor de San José al prójimo
El
amor con que amamos a Dios y el amor con que amamos al prójimo es un solo amor:
son dos ramas de una misma raíz porque si al prójimo no le amamos por Dios y
con Dios no le amamos con amor verdadero.
El
amor de San José a Dios es el mayor que se puede encontrar después de la Virgen María ; su amor
al prójimo, por tanto, es también el mayor después del de la reina del Cielo.
Día
Cuarto: Prudencia de San José
La
prudencia es al virtud que dirige todas las cosas a buen fin. Ninguna virtud
obra sin que ella le ordene el modo y el tiempo en que debe hacerlo. La
prudencia sirvió de guía a san José para llevar a cabo felizmente la misión del
Señor de ser custodio de Jesús y esposo de María, a pesar de los grandes
trabajos y contradicciones que halló a su paso.
Día
Quinto: Fortaleza de San José
La
fortaleza es una firmeza de ánimo, una presencia de espíritu, contra todos los
males y contrariedades. La vida de San José, después de la de Jesús y María,
fue la que mayores contradicciones experimentó; debía ser también varón fuerte.
Belén, Nazaret, Egipto, demostraron el heroísmo de la fortaleza del Santo, que
sufrió con constancia todos los dolores y trabajos de su vida.
Día
Sexto: Pureza de San José
San
José fue custodio de Cristo Jesús, y verdadero esposo de la más pura criatura,
María Madre de Dios. San José apareció a los ojos de Dios adornado con tanta
pureza que el Señor le confió sus más grandes tesoros. Con este ejemplo sublime
de pureza. ¿No nos animaremos a ser puros en pensamientos, palabras y obras?
Día
Séptimo: Pobreza de San José
Bienaventurados
son los pobres de Cristo, que viven desprendidos de los bienes de este mundo y
dan a sus hermanos aún de lo preciso. San José tenía ante sí el ejemplo de
María y el ejemplo de Jesús, hijo de Dios, que para predicar el desprendimiento
y amor a la pobreza se hizo pobre, teniendo por cuna un pesebre en su
nacimiento. Vivió pobre San José y dio de su pobreza a los más
necesitados.
Día
Octavo: Paciencia de San José
Es
esta una virtud que nos hace sobrellevar con alegría y paz todos los males de
la vida por amor de Dios. Es necesaria la paciencia para alcanzar el cielo; y
no hay virtud de más frecuente ejercicio desde que existe el pecado. En la vida
de san José hubo muchas penas pero él padeció con paz, con alegría y
completamente resignado a la voluntad de Dios.
Día
Noveno: Conformidad de San José con la voluntad de Dios
Todos
tenemos absoluta necesidad de esta santa virtud, pues con ella nuestra vida se
hace un cielo y sin ella se vuelve un infierno. San José, modelo acabado de
todas las virtudes, lo es especialmente de la conformidad con la voluntad de
Dios. Toda su vida sembrada de alegrías y de penas, es escogido por Dios Padre
para que hiciese sus veces en la Sagrada Familia , asociado a la suerte de Jesús y
de María, practicó constantemente esta virtud.
jueves, 11 de diciembre de 2014
PAPA FRANCISCO: ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA DE NAZARET - JORNADA MUNDIAL DE LAS FAMILIAS - OCTUBRE 27 DE 2013
"Jesús,
María y José,
a
ustedes, la Sagrada
Familia de Nazaret,
hoy
miramos con admiración y confianza;
en
vosotros contemplamos
la
belleza de la comunión en el amor verdadero;
a
ustedes encomendamos a todas nuestras familias,
y a
que se renueven en las maravillas de la gracia.
Sagrada
Familia de Nazaret,
atractiva
escuela del Santo Evangelio:
enséñanos
a imitar sus virtudes
con
una sabia disciplina espiritual,
danos
una mirada limpia
que
reconozca la acción de la
Providencia
en las
realidades cotidianas de la vida.
Sagrada
Familia de Nazaret,
fiel
custodia del ministerio de la salvación:
haz
nacer en nosotros la estima por el silencio,
haz de
nuestras familias círculos de oración
y
conviértelas en pequeñas iglesias domésticas,
renueva
el deseo de santidad,
sostener
la noble fatiga del trabajo, la educación,
la
escucha, la comprensión y el perdón mutuo.
Sagrada
Familia de Nazaret,
despierta
en nuestra sociedad la conciencia
del
carácter sagrado e inviolable de la familia,
inestimable
e insustituible.
Que
cada familia sea acogedora morada de Dios y de la paz
para
los niños y para los ancianos,
para
aquellos que están enfermos y solos,
para
aquellos que son pobres y necesitados.
Jesús,
María y José,
a
ustedes con confianza oramos,
a
ustedes con alegría nos confiamos".
jueves, 1 de mayo de 2014
UN PENSAMIENTO DIARIO PARA SAN JOSÉ EN EL MES DEDICADO A ÉL
Día 1:
Padre adoptivo de Jesús. Escogido por el Eterno Padre con amor previsor y gratuito, para ser custodio y defensor de Jesús, tú, oh San José, entras plenamente en el proyecto de la Salvación, según las promesas hechas por Dios al pueblo hebreo. Ayúdame, San José, a leer hoy, con amor, el Evangelio que describe la genealogía de Jesús.
Padre adoptivo de Jesús. Escogido por el Eterno Padre con amor previsor y gratuito, para ser custodio y defensor de Jesús, tú, oh San José, entras plenamente en el proyecto de la Salvación, según las promesas hechas por Dios al pueblo hebreo. Ayúdame, San José, a leer hoy, con amor, el Evangelio que describe la genealogía de Jesús.
Día 2:
Custodio de Jesús. Durante la vida terrena de Jesús, tú, oh San José, no te has preocupado de hacer cosas grandes sino de hacer bien la voluntad de Dios, también en las cosas más sencillas y humildes, con mucho empeño y amor. Enséñame San José la prontitud en buscar y realizar la voluntad de Dios.
Custodio de Jesús. Durante la vida terrena de Jesús, tú, oh San José, no te has preocupado de hacer cosas grandes sino de hacer bien la voluntad de Dios, también en las cosas más sencillas y humildes, con mucho empeño y amor. Enséñame San José la prontitud en buscar y realizar la voluntad de Dios.
Día 3:
Esposo de la Madre de Dios. Después de la perturbación inicial, oh San José, tu “sí” a la voluntad de Dios fue claro y preciso, aceptando a María como Esposa. Entonces, por ti, Jesús entró en la genealogía de David con pleno derecho delante de la ley y de la sociedad. Te confiamos, oh San José, a todos los padres para que siguiendo tu ejemplo acepten en el seno materno el don inestimable de la vida humana.
Esposo de la Madre de Dios. Después de la perturbación inicial, oh San José, tu “sí” a la voluntad de Dios fue claro y preciso, aceptando a María como Esposa. Entonces, por ti, Jesús entró en la genealogía de David con pleno derecho delante de la ley y de la sociedad. Te confiamos, oh San José, a todos los padres para que siguiendo tu ejemplo acepten en el seno materno el don inestimable de la vida humana.
Día 4:
El hombre del silencio. Te acostumbraste al silencio, oh San José, estando con Jesús y María. La casa de Nazaret era un templo y ¡en el templo, sobre todo, se reza!.Enséñame, oh San José, a dominar mi locuacidad y a cultivar el espíritu de recogimiento.
El hombre del silencio. Te acostumbraste al silencio, oh San José, estando con Jesús y María. La casa de Nazaret era un templo y ¡en el templo, sobre todo, se reza!.Enséñame, oh San José, a dominar mi locuacidad y a cultivar el espíritu de recogimiento.
Día 5:
El hombre de fe. Más que Abraham, a ti, oh San José, te tocó creer en lo que es humanamente impensable: la maternidad de una virgen, la encarnación del hijo de Dios. Fortalece, oh San José, a quien se desanima y abre los corazones para confiar en la Providencia de Dios.
El hombre de fe. Más que Abraham, a ti, oh San José, te tocó creer en lo que es humanamente impensable: la maternidad de una virgen, la encarnación del hijo de Dios. Fortalece, oh San José, a quien se desanima y abre los corazones para confiar en la Providencia de Dios.
Día 6:
El hombre de la esperanza. En la persona de Jesús, oh San José, tuviste la garantía del cielo y, por lo tanto, siempre estuviste lleno de profunda paz interior. Aumenta, oh San José, mis motivos para tener coraje, alimenta el aceite para mis lámparas.
El hombre de la esperanza. En la persona de Jesús, oh San José, tuviste la garantía del cielo y, por lo tanto, siempre estuviste lleno de profunda paz interior. Aumenta, oh San José, mis motivos para tener coraje, alimenta el aceite para mis lámparas.
Día 7:
El hombre del amor a Dios. Oh San José, tú diste pruebas de amor a Dios cuidando amorosamente a Jesús en vida escondida y en profunda sintonía con la voluntad de Dios. Enséñame oh San José, a amar a Dios con todo mi corazón, con toda mi mente y con todas mis fuerzas.
El hombre del amor a Dios. Oh San José, tú diste pruebas de amor a Dios cuidando amorosamente a Jesús en vida escondida y en profunda sintonía con la voluntad de Dios. Enséñame oh San José, a amar a Dios con todo mi corazón, con toda mi mente y con todas mis fuerzas.
Día 8:
El hombre de la acogida. Oh San José, diste ejemplo de espíritu de acogida en la afectuosa ternura con tu esposa, en los servicios prestados a la gente, buena o mala, y estando siempre al lado de Jesús, el salvador de las almas. Oh San José, ¡Que yo descubra aquellos gestos que me hacen imagen viva de Dios amor, los gestos de acogida y de paz, los gestos de disponibilidad y de dedicación incondicional!
El hombre de la acogida. Oh San José, diste ejemplo de espíritu de acogida en la afectuosa ternura con tu esposa, en los servicios prestados a la gente, buena o mala, y estando siempre al lado de Jesús, el salvador de las almas. Oh San José, ¡Que yo descubra aquellos gestos que me hacen imagen viva de Dios amor, los gestos de acogida y de paz, los gestos de disponibilidad y de dedicación incondicional!
Día 9:
El hombre del discernimiento. Con los ojos del alma, oh San José, ordenaste tu vida de piedad, tu trabajo, tu alimento, tu reposo, tus pensamientos más profundos, tus afectos, tus juicios, tus intenciones en el obrar. Ayúdame oh San José, a avanzar en las virtudes por la acción del Espíritu Santo que renueva la vida de las personas y de las comunidades.
El hombre del discernimiento. Con los ojos del alma, oh San José, ordenaste tu vida de piedad, tu trabajo, tu alimento, tu reposo, tus pensamientos más profundos, tus afectos, tus juicios, tus intenciones en el obrar. Ayúdame oh San José, a avanzar en las virtudes por la acción del Espíritu Santo que renueva la vida de las personas y de las comunidades.
Día 10:
El hombre de la docilidad. Santo Tomás define la docilidad como atención constante y deferente a las enseñanzas de los sabios. Tú, oh José, fuiste siempre muy dócil a las enseñanzas de Jesús y de María, su Madre. Aleja de nosotros oh San José, la presunción, la tonta estima de mis opiniones, la obstinación de seguir mis ideas.
El hombre de la docilidad. Santo Tomás define la docilidad como atención constante y deferente a las enseñanzas de los sabios. Tú, oh José, fuiste siempre muy dócil a las enseñanzas de Jesús y de María, su Madre. Aleja de nosotros oh San José, la presunción, la tonta estima de mis opiniones, la obstinación de seguir mis ideas.
Día 11:
El hombre de la entrega. Tú oh San José, no perdías tiempo en cosas vanas e inútiles y no obrabas con disgusto o mala gana. Ayúdame oh San José, en la oración, a no permitir que mi alma, se quede dormida y alcánzame una habitual disposición y fervor en mi vida.
El hombre de la entrega. Tú oh San José, no perdías tiempo en cosas vanas e inútiles y no obrabas con disgusto o mala gana. Ayúdame oh San José, en la oración, a no permitir que mi alma, se quede dormida y alcánzame una habitual disposición y fervor en mi vida.
Día 12:
El hombre de la simplicidad. Esta virtud oh San José, hacía parte de tu carácter y cada día más se perfeccionaba por el desapego de las criaturas. Ayúdame oh San José, a desear y gustar solamente a Dios y a despegarme de todo lo que no sirve para mi vida espiritual.
El hombre de la simplicidad. Esta virtud oh San José, hacía parte de tu carácter y cada día más se perfeccionaba por el desapego de las criaturas. Ayúdame oh San José, a desear y gustar solamente a Dios y a despegarme de todo lo que no sirve para mi vida espiritual.
Día 13:
El hombre de la confianza. Tu seguridad oh San José, estaba en adherir a la voluntad de Dios como se manifestaba día tras día. Haz oh San José, que nosotros tengamos la seguridad de quien confía en Dios y que en cualquier situación, aunque adversa, estemos en sus manos.
El hombre de la confianza. Tu seguridad oh San José, estaba en adherir a la voluntad de Dios como se manifestaba día tras día. Haz oh San José, que nosotros tengamos la seguridad de quien confía en Dios y que en cualquier situación, aunque adversa, estemos en sus manos.
Día 14:
El hombre de la paz. Tú, oh San José, fuiste el custodio de aquel que trajo la paz al mundo, que predicó el amor, la fraternidad y la unidad y proclamó” felices los que trabajan por la paz”. Oh San José, ayúdame a promover la paz en el ambiente donde yo vivo y trabajo.
El hombre de la paz. Tú, oh San José, fuiste el custodio de aquel que trajo la paz al mundo, que predicó el amor, la fraternidad y la unidad y proclamó” felices los que trabajan por la paz”. Oh San José, ayúdame a promover la paz en el ambiente donde yo vivo y trabajo.
Día 15:
Ejemplo de humildad. ¡ Como te sentías pequeño a tus ojos, oh San José!, ¡Como amabas tu pequeñez!. No hiciste milagros y mantuviste tu vida tan escondida que casi nada sabemos de ella. Ayúdame, oh San José, a huir de las alabanzas y de la gloria humana. Haz que encuentre gusto en vivir escondido y en relativizar mis intereses personales.
Ejemplo de humildad. ¡ Como te sentías pequeño a tus ojos, oh San José!, ¡Como amabas tu pequeñez!. No hiciste milagros y mantuviste tu vida tan escondida que casi nada sabemos de ella. Ayúdame, oh San José, a huir de las alabanzas y de la gloria humana. Haz que encuentre gusto en vivir escondido y en relativizar mis intereses personales.
Día 16:
Ejemplo de fortaleza. Sin duda, oh San José, tu fortaleza alcanzó un grado de perfección muy elevado. Ella se manifestó especialmente en el soportar con serenidad el exilio en Egipto y la dureza del trabajo de cada día. Ayúdame oh San José, a no desfallecer frente a las tentaciones, fatigas y sufrimientos.
Ejemplo de fortaleza. Sin duda, oh San José, tu fortaleza alcanzó un grado de perfección muy elevado. Ella se manifestó especialmente en el soportar con serenidad el exilio en Egipto y la dureza del trabajo de cada día. Ayúdame oh San José, a no desfallecer frente a las tentaciones, fatigas y sufrimientos.
Día 17:
Ejemplo de obediencia. Tu obediencia, oh San José, fue admirable, especialmente cuando tuviste que huir a Egipto, luego de una orden delante de la cual habías tenido tantas razones para no realizar. Aleja de mí, oh San José, todas las excusas que mi egoísmo plantea para no cumplir la voluntad de Dios.
Ejemplo de obediencia. Tu obediencia, oh San José, fue admirable, especialmente cuando tuviste que huir a Egipto, luego de una orden delante de la cual habías tenido tantas razones para no realizar. Aleja de mí, oh San José, todas las excusas que mi egoísmo plantea para no cumplir la voluntad de Dios.
Día 18:
Ejemplo de justicia. Viviendo alejado de las cosas del mundo, oh San José, practicaste siempre la virtud de la justicia especialmente a través de tu trabajo de carpintero. Y ¡qué respeto tuviste para con el Rey y la Reina del Cielo! Alcánzame, oh San José total pureza de intenciones y de corazón y plena adhesión a Dios y a su voluntad.
Ejemplo de justicia. Viviendo alejado de las cosas del mundo, oh San José, practicaste siempre la virtud de la justicia especialmente a través de tu trabajo de carpintero. Y ¡qué respeto tuviste para con el Rey y la Reina del Cielo! Alcánzame, oh San José total pureza de intenciones y de corazón y plena adhesión a Dios y a su voluntad.
Día 19:
Ejemplo de prudencia. Tu prudencia, oh San José, se manifestó en el desapego del mundo, en la castidad, en la pobreza, en tu espíritu de pobre y en la dedicación al trabajo de cada día. Haz, oh San José, que yo no haga nada sin antes confirmarme: “que sirve esto para la eternidad”.
Ejemplo de prudencia. Tu prudencia, oh San José, se manifestó en el desapego del mundo, en la castidad, en la pobreza, en tu espíritu de pobre y en la dedicación al trabajo de cada día. Haz, oh San José, que yo no haga nada sin antes confirmarme: “que sirve esto para la eternidad”.
Día 20:
Ejemplo de pobreza. Tú, oh San José, viviste la pobreza voluntaria, sufriste las privaciones y las incomodidades de la pobreza, pero no quisiste cambiar tu condición por ningún tesoro de este mundo. Obtenme, oh San José, la gracia del desapegarme de las riquezas y de desear únicamente los bienes eternos.
Ejemplo de pobreza. Tú, oh San José, viviste la pobreza voluntaria, sufriste las privaciones y las incomodidades de la pobreza, pero no quisiste cambiar tu condición por ningún tesoro de este mundo. Obtenme, oh San José, la gracia del desapegarme de las riquezas y de desear únicamente los bienes eternos.
Día 21:
Ejemplo de gratitud. Nadie después de tu Esposa, oh San José, recibió tanto como tú, de la bondad de Dios. En tu justicia dabas gracias a Dios continuamente. Veías solo a Dios, pensabas sólo en Dios; no obrabas sino por ÉL. Haz, oh San José, que yo tenga verguenza de mis ingratitudes y que tenga valentía de humillarme delante de Dios.
Ejemplo de gratitud. Nadie después de tu Esposa, oh San José, recibió tanto como tú, de la bondad de Dios. En tu justicia dabas gracias a Dios continuamente. Veías solo a Dios, pensabas sólo en Dios; no obrabas sino por ÉL. Haz, oh San José, que yo tenga verguenza de mis ingratitudes y que tenga valentía de humillarme delante de Dios.
Día 22:
Ejemplo a los obreros. Como cada uno de nosotros, también tú, oh San José, probaste la fatiga, y el cansancio del trabajo de cada día. Ayúdame, oh San José, a redescubrir la dignidad de mi trabajo, sea cual sea, y de desarrollarlo con entusiasmo para el bien de todos.
Ejemplo a los obreros. Como cada uno de nosotros, también tú, oh San José, probaste la fatiga, y el cansancio del trabajo de cada día. Ayúdame, oh San José, a redescubrir la dignidad de mi trabajo, sea cual sea, y de desarrollarlo con entusiasmo para el bien de todos.
Día 23:
Ejemplo de la misión. Oh, San José, ¡Que gran amor tuvistes por las almas! ¡Cuantas oraciones hiciste para su salvación! ¡Y todo eso inspirado por Cristo que habría de morir por la salvación del mundo! Haz, oh San José, que yo pueda con la palabra y con la vida, ayudar al hombre de hoy a encontrar a Jesús, la Palabra que da respuesta definitiva a todas las preguntas esenciales del hombre.
Ejemplo de la misión. Oh, San José, ¡Que gran amor tuvistes por las almas! ¡Cuantas oraciones hiciste para su salvación! ¡Y todo eso inspirado por Cristo que habría de morir por la salvación del mundo! Haz, oh San José, que yo pueda con la palabra y con la vida, ayudar al hombre de hoy a encontrar a Jesús, la Palabra que da respuesta definitiva a todas las preguntas esenciales del hombre.
Día 24:
Custodio de la virginidad. La Voz del Espíritu Santo encontró en ti, oh San José total acogida, porque tu vida fue llena únicamente de Dios y tu fuerza fue sólo el amor que tuviste para Él. Haz, oh San José, que yo deje mis caminos y siga sólo a Dios que me llama a participar de su vida, y que tenga fuerza de hacer fructificar sus dones.
Custodio de la virginidad. La Voz del Espíritu Santo encontró en ti, oh San José total acogida, porque tu vida fue llena únicamente de Dios y tu fuerza fue sólo el amor que tuviste para Él. Haz, oh San José, que yo deje mis caminos y siga sólo a Dios que me llama a participar de su vida, y que tenga fuerza de hacer fructificar sus dones.
Día 25:
Consuelo de los que sufren. Oh San José, toda tu vida estuvo marcada por el sufrimiento: exilio, trabajo, pobreza. Pero tu corazón era feliz y tu alma siempre serena. Ayúdame oh San José, a darme cuenta de que la vida eterna y no el dolor, es la verdadera vocación del hombre. Presérvame ahora y siempre del llanto de los que no tienen esperanza.
Consuelo de los que sufren. Oh San José, toda tu vida estuvo marcada por el sufrimiento: exilio, trabajo, pobreza. Pero tu corazón era feliz y tu alma siempre serena. Ayúdame oh San José, a darme cuenta de que la vida eterna y no el dolor, es la verdadera vocación del hombre. Presérvame ahora y siempre del llanto de los que no tienen esperanza.
Día 26:
Esperanza de los enfermos. En tu vida, oh San José, no todo fue claro y fácil de comprender. Sin embargo supiste encontrar tu misión única e irrepetible en la historia. Te ruego, oh San José, consolar hoy a todos los que están afligidos por la enfermedad. Llena sus días de personas amigas y desinteresadas.
Esperanza de los enfermos. En tu vida, oh San José, no todo fue claro y fácil de comprender. Sin embargo supiste encontrar tu misión única e irrepetible en la historia. Te ruego, oh San José, consolar hoy a todos los que están afligidos por la enfermedad. Llena sus días de personas amigas y desinteresadas.
Día 27:
Patrono de los moribundos. Tú, oh San José, tuviste la suerte de morir asistido por Jesús y tu esposa María. Tuviste siempre presente en tu vida la meta final o sea el cielo, con la certeza de alcanzarla; siempre atento a tu interioridad y dedicado a la contemplación. Ayúdame, oh San José, a pensar a menudo en el cielo donde todos somos invitados al banquete eterno.
Patrono de los moribundos. Tú, oh San José, tuviste la suerte de morir asistido por Jesús y tu esposa María. Tuviste siempre presente en tu vida la meta final o sea el cielo, con la certeza de alcanzarla; siempre atento a tu interioridad y dedicado a la contemplación. Ayúdame, oh San José, a pensar a menudo en el cielo donde todos somos invitados al banquete eterno.
Día 28:
Amparo de las familias. Oh, San José, la Escritura afirma que a tu lado y de María, Jesús “crecía en edad, sabiduría y gracia”. Te ruego, oh San José, que los niños encuentren en la familia el ambiente ideal para desarrollar el amor y asumir los verdaderos valores.
Amparo de las familias. Oh, San José, la Escritura afirma que a tu lado y de María, Jesús “crecía en edad, sabiduría y gracia”. Te ruego, oh San José, que los niños encuentren en la familia el ambiente ideal para desarrollar el amor y asumir los verdaderos valores.
Día 29:
Modelo de vida doméstica. Oh, San José, en la Familia de Nazaret asumiste plenamente tu responsabilidad con espíritu de colaboración y de humildad evangélica. Haz, oh San José, que los padres sepan unir todas las potencialidades del amor humano a las de una sana y adecuada espiritualidad.
Modelo de vida doméstica. Oh, San José, en la Familia de Nazaret asumiste plenamente tu responsabilidad con espíritu de colaboración y de humildad evangélica. Haz, oh San José, que los padres sepan unir todas las potencialidades del amor humano a las de una sana y adecuada espiritualidad.
Día 30:
Terror de los demonios. Oh, San José, fortificado por la presencia y el recuerdo de Jesús has podido vencer siempre cualquier ataque a tu fe por parte del demonio. Limpia, oh San José, mi corazón y mi mente de toda maldad para que sea un cristiano lleno de vida redimido por la sangre de Cristo.
Terror de los demonios. Oh, San José, fortificado por la presencia y el recuerdo de Jesús has podido vencer siempre cualquier ataque a tu fe por parte del demonio. Limpia, oh San José, mi corazón y mi mente de toda maldad para que sea un cristiano lleno de vida redimido por la sangre de Cristo.
Día 31:
Patrono de la Iglesia Universal. Oh, San José, por la misión que te fue confiada a la iglesia de Cristo haciendo que camine siempre en la verdad y el amor para ser luz del mundo. Guía oh, San José, a la Iglesia de Cristo en el camino de la santidad para que sea siempre más eficaz y alegre anunciadora del Evangelio.
Patrono de la Iglesia Universal. Oh, San José, por la misión que te fue confiada a la iglesia de Cristo haciendo que camine siempre en la verdad y el amor para ser luz del mundo. Guía oh, San José, a la Iglesia de Cristo en el camino de la santidad para que sea siempre más eficaz y alegre anunciadora del Evangelio.
miércoles, 19 de marzo de 2014
CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ
Por amor de Dios Padre, Tú, San José,
has sido llamado padre de Jesús y, unido a la maternidad espiritual de María,
ahora también padre nuestro. A ti consagramos nuestra vida y la misión
que Dios nos ha encomendado. Te pedimos que intercedas por nosotros ante el
Señor, que intercedas por la
Santa Iglesia para su salvación, que intercedas en nuestra
oración y la lleves a Dios.
Tú, esposo de María, casto, justo,
prudente y humilde, haz que estas virtudes, en ti gloriosas, afloren en nuestro
espíritu y, para gloria de Dios, en el mundo.
Haznos dulces y dóciles, tiernos y
mansos con nuestro prójimo, especialmente con nuestros padres, hijos, familia y
hermanos, no desde nuestra pequeñez sino desde Dios, dejando que Él sea en
nosotros y nosotros en Él, que todopoderoso es. Amado San José enséñanos a
desaparecer, como Tú que estás presente pero en Ti es sólo el Espíritu Divino
el que permanece y Tú desapareces en el silencio del amor.
Ruega para que en la presencia del
Espíritu Santo, reconozcamos que sin Dios nada somos y nada podemos; ruega para
que Dios obre en nuestro corazón como en el tuyo; ruega para que desaparezca
nuestra pequeñez y aparezca tu grandeza, al reconocer nuestra debilidad en
presencia de Su Amor. Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu
Santo; como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos, Amén.
miércoles, 1 de mayo de 2013
FIESTA DE SAN JOSÉ OBRERO
Hoy, día 1 de mayo,
memoria de San José Obrero, creo que conviene dedicar el blog a una oración
al santo carpintero, para que interceda por nosotros.
En
este tiempo de crisis, es bueno que pidamos que el “Señor San José", como
decía Santa Teresa, ruegue por nosotros, para que encontremos o mantengamos
nuestro empleo y para que trabajemos como debe trabajar un cristiano y no como
si fuéramos paganos. Sin olvidarnos de los millones de parados que hay en
nuestro país. Y, como siempre, podemos pedir su intercesión por nuestra
familia, para que se parezca a la Sagrada Familia, modelo e ideal de todas las
familias.
Señor
San José,
Tú que cuidaste de Jesús y de María, intercede por mí para que tenga un empleo que me permita cuidar de mi familia.
Varón justo y amigo de Dios, ruega por mí para que en la vida profesional no me olvide de Dios y haga siempre su voluntad.
Tú que viviste oculto en Nazaret, ruega para que tenga la mirada puesta en el cielo y no en los logros que pasan.
Santo Carpintero, que ganaste el pan con el sudor de tu frente, intercede por mí para que sepa hacer del trabajo una ofrenda a Dios y un servicio a mi familia.
Tú que huiste a Egipto, avisado por un ángel, ruega por los emigrantes que trabajan lejos de su patria.
Tú que cumpliste la Ley asistiendo al extranjero, al huérfano y a la viuda, haz que sepamos compartir con los necesitados los bienes que provienen de Dios.
Esposo fiel y casto de la Virgen María, que tu ejemplo me ayude a amar a mi esposa, respetarla y dar la vida por ella.
Padre adoptivo del Mesías esperado, ruega por mis hijos para que se parezcan en todo a Jesucristo.
Descendiente de David y último de los patriarcas de Israel, ruega por mi familia, para que se mantenga siempre fiel a la fe católica.
Tú que vives ya en la Jerusalén del cielo, habla de nosotros a Jesús.
Tú que cuidaste de Jesús y de María, intercede por mí para que tenga un empleo que me permita cuidar de mi familia.
Varón justo y amigo de Dios, ruega por mí para que en la vida profesional no me olvide de Dios y haga siempre su voluntad.
Tú que viviste oculto en Nazaret, ruega para que tenga la mirada puesta en el cielo y no en los logros que pasan.
Santo Carpintero, que ganaste el pan con el sudor de tu frente, intercede por mí para que sepa hacer del trabajo una ofrenda a Dios y un servicio a mi familia.
Tú que huiste a Egipto, avisado por un ángel, ruega por los emigrantes que trabajan lejos de su patria.
Tú que cumpliste la Ley asistiendo al extranjero, al huérfano y a la viuda, haz que sepamos compartir con los necesitados los bienes que provienen de Dios.
Esposo fiel y casto de la Virgen María, que tu ejemplo me ayude a amar a mi esposa, respetarla y dar la vida por ella.
Padre adoptivo del Mesías esperado, ruega por mis hijos para que se parezcan en todo a Jesucristo.
Descendiente de David y último de los patriarcas de Israel, ruega por mi familia, para que se mantenga siempre fiel a la fe católica.
Tú que vives ya en la Jerusalén del cielo, habla de nosotros a Jesús.
martes, 1 de mayo de 2012
SAN JOSÉ OBRERO
Fiesta, Mayo 1
Se cristianizó una fiesta que había sido hasta el momento la ocasión anual del trabajador para manifestar sus reivindicaciones, su descontento y hasta sus anhelos. Fácilmente en las grandes ciudades se observaba un paro general y con no menos frecuencia se podían observar las consecuencias sociales que llevan consigo la envidia, el odio y las bajas pasiones repetidamente soliviantadas por los agitadores de turno. En nuestro occidente se aprovechaba también ese momento para lanzar reiteradas calumnias contra la Iglesia que era presentada como fuerza aliada con el capitalismo y consecuentemente como el enemigo de los trabajadores.
Fue después de la época de la industrialización cuando toma cuerpo la fiesta del trabajo. Las grandes masas obreras han salido perjudicadas con el cambio y aparecen extensas masas de proletarios. También hay otros elementos que ayudan a echar leña al fuego del odio: la propaganda socialista-comunista de la lucha de clases.
Era entonces una fiesta basada en el odio de clases con el ingrediente del odio a la religión. Calumnia dicha por los que, en su injusticia, quizá tengan vergüenza de que en otro tiempo fuera la Iglesia la que se ocupó de prestar asistencia a sus antepasados en la cama del hospital en que murieron; o quizá lanzaron esas afirmaciones aquellos que un tanto frágiles de memoria olvidaron que los cuidados de la enseñanza primera los recibieron de unas monjas que no les cobraban a sus padres ni la comida que recibían por caridad; o posiblemente repetían lo que oían a otros sin enterarse de que son la Iglesia aquellas y aquellos que, sin esperar ningún tipo de aplauso humano, queman sus vidas ayudando en todos los campos que pueden a los que aún son más desafortunados en el ancho mundo, como Calcuta, territorios africanos pandemiados de sida, o tierras americanas plenas de abandono y de miseria; allí estuvieron y están, dando del amor que disfrutan, ayudando con lo que tienen y con lo que otros les dan, consolando lo que pueden y siendo testigos del que enseñó que el amor al hombre era la única regla a observar. Y son bien conscientes de que han sido siempre y son hoy los débiles los que están en el punto próximo de mira de la Iglesia. Quizá sean inconscientes, pero el resultado obvio es que su mala propaganda daña a quien hace el bien, aunque con defectos, y, desde luego, deseando mejorar.
El día 1 de Mayo del año 1955, el Papa Pío XII, instituyó la fiesta de San José Obrero. Una fiesta bien distinta que ha de celebrarse desde el punto de partida del amor a Dios y de ahí pasar a la vigilancia por la responsabilidad de todos y de cada uno al amplísimo y complejo mundo de la relación con el prójimo basada en el amor: desde el trabajador al empresario y del trabajo al capital, pasando por poner de relieve y bien manifiesta la dignidad del trabajo -don de Dios- y del trabajador -imagen de Dios-, los derechos a una vivienda digna, a formar familia, al salario justo para alimentarla y a la asistencia social para atenderla, al ocio y a practicar la religión que su conciencia le dicte; además, se recuerda la responsabilidad de los sindicatos para logro de mejoras sociales de los distintos grupos, habida cuenta de las exigencias del bien de toda la colectividad y se aviva también la responsabilidad política del gobernante. Todo esto incluye ¡y mucho más! la doctrina social de la Iglesia porque se toca al hombre al que ella debe anunciar el Evangelio y llevarle la Salvación; así mantuvo siempre su voz la Iglesia y quien tenga voluntad y ojos limpios lo puede leer sin tapujos ni retoques en Rerum novarum, Mater et magistra, Populorum progressio, Laborem exercens, Solicitudo rei socialis, entre otros documentos. Dar doctrina, enseñar donde está la justicia y señalar los límites de la moral; recordar la prioridad del hombre sobre el trabajo, el derecho a un puesto en el tajo común, animar a la revisión de comportamientos abusivos y atentatorios contra la dignidad humana... es su cometido para bien de toda la humanidad; y son principios aplicables al campo y a la industria, al comercio y a la universidad, a la labor manual y a la alta investigación científica, es decir, a todo el variadísimo campo donde se desarrolle la actividad humana.
Nada más natural que fuera el titular de la nueva fiesta cristiana José, esposo de María y padre en funciones de Jesús, el trabajador que no lo tuvo nada fácil a pesar de la nobilísima misión recibida de Dios para la Salvación definitiva y completa de todo hombre; es uno más del pueblo, el trabajador nato que entendió de carencias, supo de estrecheces en su familia y las llevó con dignidad, sufrió emigración forzada, conoció el cansancio del cuerpo por su esfuerzo, sacó adelante su responsabilidad familiar; es decir, vivió como vive cualquier trabajador y probablemente tuvo dificultades laborales mayores que muchos de ellos; se le conoce en su tiempo como José «el artesano» y a Jesús se le da el nombre descriptivo de «el hijo del artesano». Y, por si fuera poco, los designios de Dios cubrían todo su compromiso.
Fiesta sugiere honra a Dios, descanso y regocijo. Pues, ánimo. Honremos a Dios santificando el trabajo diario con el que nos ganamos el pan, descansemos hoy de la labor y disfrutemos la alegría que conlleva compartir lo nuestro con los demás.
Creación y trabajo: Dios creador y el hombre colaborando con él por amor.
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